Martes, 11 de Agosto del 2026

La creatividad también puede ser una forma de conocernos

La creatividad también puede ser una forma de conocernos

¿Alguna vez empezaste a dibujar sin saber muy bien qué querías hacer y terminaste descubriendo algo que no esperabas?

¿O escribiste unas líneas casi sin pensarlo y, al releerlas, dijiste: “Mirá vos… parece que esto estaba dando vueltas por ahí”?

A veces nuestras manos parecen enterarse de algunas cosas antes que nuestra cabeza.

Y quizás por eso crear puede ser mucho más que producir algo bonito.

Puede ser una manera de explorarnos.

No hace falta ser artista

Cuando hablamos de creatividad, muchas veces pensamos en personas que pintan, escriben, componen música o tienen algún talento especial.

Como si la creatividad viniera con un certificado de fábrica.

Pero crear no es solamente hacer una obra de arte.

También es encontrar una manera diferente de resolver un problema, combinar ideas, elegir colores, escribir una historia, cocinar algo nuevo, hacer un collage, sacar una fotografía, trabajar con las manos o simplemente permitirnos experimentar.

La creatividad no necesita perfección.

Necesita espacio.

Y, sobre todo, cierta libertad para probar sin preguntarnos todo el tiempo si lo estamos haciendo “bien”.

Cuando dejamos de buscar hacerlo bien

Hay algo interesante que sucede cuando creamos sin preocuparnos demasiado por el resultado.

Podemos comenzar a prestar más atención al proceso.

¿Por qué elegí ese color?

¿Por qué esta forma me atrae?

¿Por qué quiero borrar esto?

¿Por qué escribí justamente esa palabra?

No se trata de buscar un significado oculto detrás de cada dibujo o de interpretar cada color como si fuera un mensaje secreto.

Eso sería convertir la creatividad en un examen.

La propuesta es otra: observar qué aparece cuando nos damos permiso para crear.

A veces aparece una emoción.

A veces un recuerdo.

A veces una idea.

A veces simplemente aparece… un dibujo bastante raro.

Y también está bien.

No todo necesita convertirse en una revelación profunda.

Crear también puede ayudarnos a expresar

Hay experiencias que son difíciles de explicar.

Podemos saber que algo nos pasa sin encontrar exactamente las palabras para decir qué es.

Las prácticas artísticas ofrecen otra vía de expresión: trabajar con imágenes, formas, colores, movimiento, sonidos o palabras puede permitirnos exteriorizar aspectos de nuestra experiencia.

La investigación sobre artes y bienestar viene estudiando precisamente estas relaciones. Una revisión sistemática de estudios encontró resultados prometedores en distintas formas de participación artística, incluyendo asociaciones con bienestar, estados afectivos, función cognitiva y conexión social, aunque los resultados varían según la actividad y el contexto.

Otra revisión reciente analiza posibles mecanismos neurobiológicos relacionados con la participación en artes y señala el papel que podrían tener procesos vinculados con la expresión y la regulación emocional, aunque todavía quedan preguntas abiertas sobre cómo funcionan exactamente estos mecanismos.

Esto es importante: la ciencia está encontrando asociaciones y efectos interesantes, pero no necesitamos convertirlos en promesas exageradas.

Crear no es una fórmula mágica.

Y tampoco reemplaza un tratamiento cuando una persona necesita atención profesional.

Pero sí puede ser una experiencia valiosa de exploración, expresión y bienestar.

Escribir también es crear

La creatividad no vive solamente en los colores.

También puede aparecer cuando escribimos.

No hace falta escribir un libro.

A veces alcanza con una hoja y una pregunta:

¿Qué estoy sintiendo realmente?

O:

¿Qué necesito en este momento?

O incluso:

Si pudiera decir algo que todavía no me animé a decir, ¿qué sería?

La escritura puede ayudarnos a organizar pensamientos y poner en palabras experiencias que estaban un poco desordenadas.

La evidencia sobre escritura expresiva es interesante, aunque también tiene matices: los resultados dependen del tipo de intervención, de la población y de lo que se mida. Una revisión sistemática reciente sobre escritura expresiva positiva señala precisamente esa heterogeneidad y la necesidad de identificar mejor en qué condiciones puede resultar beneficiosa.

Eso también es ciencia: reconocer lo que sabemos y, al mismo tiempo, reconocer lo que todavía no sabemos.

Crear sin evaluarnos

Quizás una de las cosas más difíciles sea permitirnos crear sin evaluarnos.

Nos preguntamos si quedó lindo.

Si somos buenos.

Si tiene sentido.

Si alguien más lo aprobaría.

Y de repente aquello que podía ser un momento de exploración termina convertido en otro examen.

Por eso, cuando proponemos una actividad creativa con intención de autoexploración, puede ser interesante cambiar la pregunta.

En lugar de:

“¿Me quedó bien?”

podemos preguntarnos:

“¿Qué descubrí mientras lo hacía?”

El resultado puede gustarnos o no.

Lo importante puede estar en lo que ocurrió durante el proceso.

La creatividad como encuentro

Crear puede abrir un espacio diferente dentro de nuestra experiencia cotidiana.

Un espacio en el que no tenemos que resolver nada inmediatamente.

Podemos probar.

Equivocarnos.

Cambiar.

Empezar de nuevo.

Dejar algo sin terminar.

Y quizás descubrir que también somos capaces de mirar aquello que hacemos con un poco más de curiosidad y un poco menos de juicio.

Eso puede convertirse en una forma sencilla de conocernos.

No porque cada dibujo esconda una verdad profunda.

No porque cada palabra tenga un significado secreto.

Sino porque cuando nos damos permiso para crear, también nos damos permiso para observarnos de otra manera.

Y quizás ahí aparezca algo interesante:

una emoción que no habíamos escuchado,

una idea que todavía no habíamos pensado,

un recuerdo,

un deseo,

o simplemente el placer de hacer algo porque sí.

Después de todo, no todo lo que hacemos tiene que servir para algo.

A veces también podemos crear por el simple gusto de crear.

Y quién sabe...

Quizás mientras estamos ocupados haciendo algo con las manos, descubramos que también estamos encontrando un poquito más de nosotros mismos.

Para seguir explorando

La próxima vez que tengas unos minutos, probá algo muy sencillo:

tomá una hoja y algunos colores.

No pienses demasiado.

No intentes hacer algo bonito.

No busques representar nada.

Simplemente empezá.

Y cuando termines, antes de juzgar el resultado, miralo unos instantes y preguntate:

¿Qué me pasó mientras estaba creando?

Tal vez la respuesta no aparezca.

Tal vez aparezca algo inesperado.

O tal vez simplemente sonrías al ver lo que hiciste.

También eso forma parte de conocernos.

Referencias

  • McQuade, L., & O'Sullivan, R. (2024). Examining arts and creativity in later life and its impact on older people's health and wellbeing: a systematic review of the evidence. Perspectives in Public Health, 144(6), 344–353.
  • Barnett, K. S., & Vasiu, F. (2024). How the arts heal: A review of the neural mechanisms behind the therapeutic effects of creative arts on mental and physical health. Frontiers in Behavioral Neuroscience, 18.
  • Zhang, M.-Q., Liu, X., & Huang, Y. (2024). Does Mandala Art Improve Psychological Well-Being in Patients? A Systematic Review. Journal of Integrative and Complementary Medicine, 30(1), 25–36.
  • Positive expressive writing interventions, subjective health and wellbeing in non-clinical populations: A systematic review. (2025). PLOS ONE.